Al crear escenarios imaginarios, el niño tiene que planificar, secuenciar acciones y resolver los problemas que surgen. Esto fomenta el pensamiento abstracto y la resolución de problemas. diversión sofisticada Los niños empiezan a jugar juntos, creando guiones complejos y negociando roles y reglas. Es la era del «vamos a jugar a que éramos una familia y tú eras la mamá», o «la tienda», o «los exploradores». Este juego sociodramático es fundamental para aprender a cooperar, resolver conflictos y entender diferentes puntos de vista.

Juego simbólico organizado o temático (a partir de los 5 años)

Pueden encontrarse algunas diferencias entre autores a la hora de dividir las etapas que se observan en el desarrollo del juego simbólico. A continuación se plantea una propuesta que recoge, de forma generalizada, las ideas principales a tener en cuenta. Es importante tener presente que cada niño/a tiene su propio ritmo de desarrollo y que las edades mencionadas son aproximadas.

  • El juego simbólico fue descrito por primera vez por Jean Piaget —psicólogo altamente reconocido por su teoría del desarrollo cognitivo—.
  • Se considera que en este punto, de los 5 años aproximadamente en adelante, las historias son más complejas y largas.
  • Se puede observar un juego más complejo en el que los roles que se asumen también lo son.
  • Así pues, se pueden montar rincones más sencillos en el aula, en un espacio disponible de la escuela o se puede preparar un rincón más grande y con más materiales.

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Se considera que en este punto, de los 5 años aproximadamente en adelante, las historias son más complejas y largas. Se puede mezclar la realidad con la fantasía en sus recreaciones y aparecen aspectos como la negociación de las reglas en el juego. En definitiva, los juegos tienden a ser más estructurados, con normas internas y mayor cooperación grupal. Se empiezan a atribuir nuevas funciones a los objetos que son distintas de las reales.

En este artículo nos centramos en describir el juego simbólico; hablamos de sus principales características y etapas, así como también exponemos por qué es tan importante. Por último, hablamos sobre cómo podemos favorecer el juego simbólico. Se construyen escenarios más elaborados y se sigue una serie de reglas acordadas entre los participantes. Estas representaciones favorecen la cooperación, el pensamiento lógico y la capacidad para resolver problemas. Puede coger un bloque y pasárselo por el pelo como si fuera un cepillo, o dar de «comer» a su muñeco con una cuchara vacía.

Desarrollo emocional

El juego simbólico es el terreno de cultivo de la imaginación. Fomentar esta capacidad desde pequeños les ayudará a ser adultos más creativos, flexibles y con mayor capacidad para encontrar soluciones innovadoras a los problemas. El juego simbólico fue descrito por primera vez por Jean Piaget —psicólogo altamente reconocido por su teoría del desarrollo cognitivo—.

Poco a poco avanza hasta que empiezan a utilizar objetos en representación de otros (una caja como cohete) e imitan roles “sencillos” o del día a día (progenitores, médicos, etc.). Se desarrolla progresivamente y está profundamente ligada a la capacidad de pensamiento abstracto. El célebre psicólogo Jean Piaget fue uno de los primeros en estudiar a fondo esta etapa, considerándola una pieza clave en el desarrollo de la inteligencia infantil.

Se puede observar un juego más complejo en el que los roles que se asumen también lo son. Se crean historias más elaboradas en las que se pueden crear escenarios imaginados. Además, en este punto ya se aprecia la interacción y cooperación con iguales con el objetivo de crear dichas escenas y pueden también usar disfraces en sus representaciones. Hay diferentes tipos de juego dependiendo del momento evolutivo en que las criaturas se encuentren.

En definitiva, el juego simbólico es mucho más que un entretenimiento. Es el lenguaje principal de la infancia, la herramienta con la que los niños construyen su comprensión del mundo y de sí mismos. Así que la próxima vez que veas a tu hijo absorto en una conversación con un zapato-teléfono, sonríe.